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Sábado, 21 de Enero de 2012 – Actualizado a las 05:09h

Tan importantes como las fotografías para estudiar el crecimiento de una ciudad son los planos que sirven para plasmar la estructura de una ciudad en un momento determinado. Al menos ese era el papel de los mapas de las ciudades cuando no existía la fotografía, explicar a los viajeros cómo era una ciudad para poderla reconocer y por eso se destacaban los principales edificios. Así, el dibujo de Tudela visto desde la Torre Monreal que en 1800 realizó el ingeniero Alejandro De Retz (abajo) permite identificar muchas iglesias que hoy ya no existen como las de San Miguel, San Jaime o San Juan Bautista o incluso ver los restos del castillo de santa Bárbara y del último torreón del puente.

Sin embargo, una Real Orden de mediados del siglo XIX obligaba a las ciudades a elaborar un plano en el que aparecieran las previsiones de su crecimiento, es decir, lo que hoy se conoce como Plan Urbanístico. Pero Tudela no cumplió con esta obligación hasta 1877, cuando el Ayuntamiento encargó al ingeniero Luis Zapata la elaboración de dicho plano que concluyó en 1880. Ese esbozo (a la izquierda del lector), representa la primera idea de desarrollo de la ciudad de Tudela.

ZAPATA, 1880 Zapata y sus colaboradores (Lizaso, Morales, Lasheras, Milagro, Castellano y Burgaleta) plasmaron en color rojo las líneas de cómo, a su juicio, debía crecer la capital ribera. Llama la atención que aparezcan ya dibujadas dos calles tan emblemáticas como Díaz Bravo y Juan Antonio Fernández, símbolo del desarrollo de la ciudad en dos ejes contrapuestos. Ambas se unían en aquel 1877 en lo que se llamaba Camino de Ronda que nacía en el inicio de lo que hoy es la cuesta de Capuchinos. También en su idea de ciudad aparece esbozada la unión de Fernández Portolés con la Cuesta de Loreto, la calle San Francisco Javier o la calle Gayarre, algunas 40 años antes de que se iniciaran. Se da la circunstancia de que este plano es el primero que recoge ya el trazado del recién llegado ferrocarril (1863). Una de las preocupaciones de estos ingenieros, a la vista de los trazos rojos, era airear el Casco Viejo por lo que dibuja nuevas calles e incluso un paso subterráneo bajo el ferrocarril a la altura de Ribotas, algo que incluso se ha incluido en el último PEPRI, 130 años después, pero no se ha llegado a ejecutar. Por último, en aquel 1877 la plaza de Los Fueros se llamaba plaza de la Constitución, tras la dictada en 1876, mientras que la calle Eza era calle de Orcerías.

ALTADILL, 1920 Una vista posterior a la de Zapata es la de Julio Altadill en la Geografía General del País Vasco Navarro (1920). Transcurridos 50 años y con 10.362 vecinos, el dibujo de la ciudad es prácticamente el mismo, al margen de que aparezca un teatro en la calle Herrerías (calle de Villanueva) y un cinematógrafo en la plaza de Los Fueros. La iglesia de los Capuchinos ya se ha construido y un poco más abajo de lo que sigue siendo el camino de Ronda se encuentra el colegio de Maristas. La plaza de toros continúa en el paseo de Invierno (paseo Marqués de Vadillo) y junto a él una serrería mecánica, mientras que en el paseo de Pamplona está instalada una fábrica de lonas. También aparece la Azucarera, construida en 1899.

1768 Y 1822 Volviendo la vista atrás, son decenas los planos que existen de Tudela, especialmente en los siglos XIX y XX. Uno de los más antiguos que existen es el que se realizó en 1768 con motivo de la construcción del inicio del Canal Imperial (se había decidido que partiera de Tudela). En él, (arriba a la derecha) aparecen detallados los nombres de los conventos, de calles, iglesias y plazas. Se hace evidente que el entorno urbano está limitado a lo que eran las murallas, a excepción del gran logro urbanístico de construcción de la plaza Nueva (en el mapa, se le denomina de Toros, puesto que era su función en 1681 cuando se construyó, como antes había sido la de la plaza Vieja). Aparecen dibujadas ermitas como San Marcial (que daría nombre a la calle) pero su perímetro está delimitado por los ríos Ebro y Queiles, y el cerro de Santa Bárbara.

Muy similar a éste es uno que publicó Yanguas y Miranda en su Diccionario Histórico Político de Tudela y que data de 1822 (40 años después). La estructura de ciudad es la misma y en el plano llama la atención que en el cerro de Santa Bárbara se encuentran las ruinas de la ermita dedicada a esta santa (tras la destrucción del castillo se instaló una capilla) y junto a ella restos de otras numerosas iglesias ya desaparecidas como las de la Trinidad (donde hoy está el parque de la Virgen de la Cabeza), la ermita de laVirgen de la Cabeza (muy cercana a ésta y diferente a la iglesia a actual que también aparece en el plano) y las de San Pedro (en la falda del cerro) y San Miguel (en la calle del mismo nombre y que apareció en una excavación).

DE RETZ, DE NUEVO En medio de ambos documentos se encuentra un plano muy llamativo. Elaborado por el ingeniero De Retz en 1800 (sólo 8 años antes de la invasión francesa) reconstruye cuál era el trazado de las murallas de Tudela, tanto las del castillo como las del segundo y tercer recinto. En este dibujo (abajo a la derecha) ubica también dónde se encontraban las puertas de las antiguas murallas. Por ese motivo es un documento fundamental para poder entender el crecimiento y el origen de la trama urbana de la capital ribera. Por contra, no se dibuja ninguna calle y sólo se señala el emplazamiento de las iglesias.

VIAJES Son innumerables los dibujos de expertos o de viajeros que pasaron por Tudela y cada uno deja su huella y el retrato de un momento de la ciudad. Es el caso de uno militar elaborado en 1844 y recopilado por el historiador Luis María Marín Royo. Por la fecha aparecen todavía las fortificaciones que se construyeron en la entrada al puente (en el humilladero), en el cerro de Santa Bárbara, en el convento de San Francisco y la Misericordia. Además se dibuja la línea del ferrocarril aunque entonces era sólo un proyecto. Unos años antes, en 1802, el militar y diplomático Álvaro de Sousa decía de Tudela: «Las calles tristes, las casas feas y pequeñas, sin un edificio mediano de particular ni público. Así como la ciudad es muy fea tiene hermosísimas salidas con grandes y preciosas arboledas, particularmente hacia el camino del pueblo de Fontellas donde está El Bocal».

 
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